viernes, 4 de mayo de 2012

La Pande de Nicole: E robo del maletín - Capítulo 18


18. En casa de la abuela
     - ¡Por fin habéis llegado! – dijo la abuela cuando entramos en su     casa.                         
-         Lo siento mamá, David se ha entretenido y hemos salido un poco más tarde.
-         Bueno, no importa. ¡Hola cielitos! ¿Cómo estas Courtney? Ya veo que igual de guapa que siempre. ¡Hola David! ¿Sigues tan trasto como siempre? Y mi nieta Nicole ¿qué tal todo querida? He visto las noticias, y tranquilos con mi comida se os quitarán los sustos.
En la casa de mi abuela siempre olía a mazapán. Tenía un espacioso salón con dos sofás mulliditos, una gran alfombra de lana cubría el suelo entero, una televisión y una gigantesca chimenea. Había tres estanterías repletas de recuerdos: trofeos, medallas, objetos, preciosas vajillas de porcelana y cientos de fotografías en color sepia y blanco y negro.
La cocina era la sala más grande de la casa, incluso más grande que el salón. Era la sala preferida por la abuela y en su día hizo que la cocina fuera la sala más grande.
Había una mesa amplia y redonda y un montón de armarios pequeños que ocultaban cientos de ingredientes secretos, viejos libros de recetas, un montón de utensilios de cocina que ni mi madre conocía, paños, cubiertos, vajillas…
Las paredes estaban cubiertas de papel de cocina con pequeñas flores y una bonita lámpara colgaba elegantemente del techo.
-         Bueno, rápido, sentaros a la mesa. Hoy he preparado crema de calabacín, como primero, cordero asado al ajillo, como segundo, y de postre el riquísimo soufflé de chocolate que le encanta a Courtney.
Comenzamos a comer, todo estaba riquísimo y cuando acabamos fuimos al salón a charlar un poco con la abuela.
    - ¿Quieres que te cuente algo de esas fotos? – me preguntó la                       abuela al fijarse que miraba con atención las fotografías.
    - Sí por favor, ¿Quiénes son esos de ahí? – la pregunté.
- Pues mira – dijo cogiendo un voluminoso y polvoriento taco de fotos – esta de aquí soy yo, a mi lado está Coraline, una amiga de la infancia y este de aquí atrás es tu abuelo ¿ves que jóvenes éramos?
-         Sí, pero lo que yo quiero saber es…
-         Y en esta foto salimos tu abuelo y yo en nuestro viaje de novios a Indonesia.
-         Vale abuela, pero ¿quién…?
-         Y mira, aquí está la familia al completo: la tía Anik, la tía Barbara, Célia cuando era tan solo un bebé y aquí esta tu madre al lado de Charles.
-         ¡Vale abuela! ¿Pero, quién es este?
-         Ah, este es un buen amigo mío de la infancia. Éramos uña y carne. Se llamaba Antoine. ¿Por qué me lo preguntas?
-         Es que su cara me suena de algo, cosas mías abuela.
-         Bueno, ¿queréis ver los regalitos que tengo para vosotros?
-         Mamá, no hace falta, no deberías haberte molestado…
-         ¡Tranquilos! No me ha costado nada ir a la tienda de la esquina y comprarles algo a mis nietos, para variar. Venid aquí chicos.
Seguimos a la abuela por el estrecho pasillo y fuimos a una habitación donde había muchos trastos viejos.
-         Los dejé por aquí… - musitó la abuela - ¡aquí están! Pasad, pasad. Estas pulseras son para ti – dijo mirando a Courtney – cuando las vi en la tienda supe que eran perfectas para ti. Para ti, Nicole tengo estos zapatos, creo que te sentarán bien, son preciosos ¿no crees? Y finalmente David, para ti tengo esta cajita con coches, la dependienta me la regaló y la acepté sabiendo que era el regalo perfecto para ti.
-         ¡Gracias abuela! – dijimos los tres a la vez.
-         Anda abuela, estos de aquí – dije señalando una foto que estaba bajo unas cajas – sois tú y tu amigo de la infancia Antoine ¿no?
-         Así es, mira cógela y dale la vuelta, y léelo en alto si no te importa.
-         De acuerdo. A ver, a ver… Aquí dice: 23 de Octubre de 1940. Amanda Rouge y Antoine Lorcé.
-         Nos hicieron esa foto cuando tenía unos nueve añitos. Era el cumpleaños de Antoine. La verdad es que no sé qué hacía aquí esta foto, la llevaré al salón con las demás.
Nos fuimos de vuelta al salón y enseñamos nuestros regalos y tras hablar un rato, nos fuimos a casa.
Al llegar, Zoé me mandó un mensaje: “¿Quedamos a las 16:00 en el Parque Azul? ¡Hay novedades! Te veo allí ¿OK?”
“OK, allí estaré” – La respondí.
Eran las 16:00 de la tarde y a lo lejos ya podía ver a Zoé.
     -   ¡Hola! ¿Qué tal?
-         Bien.
-         ¿Cuáles son las novedades?
-         Bueno – empezó diciendo Zoé – pues mira, esta mañana he ido al Louvre con mis padres y mis tíos y a que no sabes qué había en objetos perdidos.
-         ¿La bandolera de flecos que siempre te dejas por ahí?
-         Sí, pero dentro estaba – dijo mientras metía la mano en su bandolera de flecos - ¡esto!
-         ¡¿EL MALETÍN?!
-         Así es, el maletín.
No creía a lo que veían mis ojos, el maletín estaba allí, al parecer alguien lo había metido en su bandolera cuando la dejó olvidada en algún rincón del enorme museo.
-         ¿Se lo has dicho a la policía? ¿Lo saben tus padres? ¿Lo has abierto? – empecé a bombardearla a preguntas.
-         No, no ¡no! – me respondió – Creo que lo mejor es esconderlo hasta averiguar más, como quién y por qué lo metió en mi bandolera en el museo esta mañana.
-         Bueno, solo podemos hacer algo para averiguarlo.
-         ¿El qué?
-         Llamaremos a la panda y nos iremos al Louvre mañana.
-         De acuerdo, hasta mañana entonces.
-         ¡Hasta mañana!                          

jueves, 3 de mayo de 2012

La Panda de Nicole: El robo del maletín - Capítulo 17


17. ¡Arriba dormilona!
¡¿QUÉ?! ¿Todo había sido un sueño?
Mi madre me acababa de despertar de la peor pesadilla del mundo.
Estaba sudando, me dolía la cabeza y seguía teniendo miedo, además había perdido la noción del tiempo ¿qué día era? ¿era por la mañana o por la noche? Estaba confundida. Fui a desayunar:
-         ¡Buenos días cariño!
-         Buenos días papá.
-         ¿Has tenido una pesadilla esta noche? Porque se te oía decir todo el rato “¡No! ¡Déjame salir de aquí!”
-         Pues sí mamá, he tenido una horrible pesadilla, os lo contaré. Estábamos todos aquí viendo las noticias y salía el jefe de policía diciendo que el señor de ayer estaba suelto y tuviéramos cuidado, luego en el instituto sonaron dos disparos y nos metimos en las clases corriendo y luego me cogió y me llevó a su furgoneta, y una señora estaba en la parte de atrás y justo cuando parecía que iba a matarme con n cuchillo me despertaste mamá.
-         Siento muchísimo esa pesadilla, has tenido que pasar mucho miedo, y ahora quiero que veas las noticias, porque te vas a sorprender.
-         Pero, no nos da tiempo a ver las noticias, llegamos tarde ¿no?
-         ¡Qué dices! Hoy es sábado, nos vamos a comer a casa de la abuela ¿no te acuerdas? – me dijo Courtney.
-         Ah, pues que bien.
-         Bueno, callad y mirad.
Como en mi sueño, la joven periodista salía en frente de la agencia hablando con el jefe de policía:
-         Entonces, ¿le han capturado?
-         Sí, no fue muy difícil, no logró ir muy lejos, estaba un poco desorientado.
-         ¡Vaya! Esto será una gran noticia para aquellos niños a los que amenazó ¿verdad?
-         Sí. Nicole, sus amigos y su familia no tienen de qué preocuparse.
-         Que gran noticia, y por cierto ¿cree que este señor está implicado en el robo del maletín?
-         Apuesto todo lo que tengo a que sí, pero no podemos acusarle todavía, pues no tenemos pruebas, pero estoy seguro de que Nicole y sus amigos conseguirán averiguar algo pronto.
Estallé de alegría, parecía un sueño. El Señor – A estaba detenido y ahora la panda estaría tranquila, próximamente tendríamos que averiguar más, pero era hora de irse a casa de la abuela.
Mi abuela es la típica abuelita, no es distinta, digamos que es la clásica, es tierna y cariñosa con sus nietos, cocina estupendamente bien, nos teje ropa y hace punto.
Es muy tranquila, lleva gafas y siempre lleva su pelo blanco recogido en un moño. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

La Panda de Nicole: El robo del maletín - Capítulo 16


16. Un infierno
Me encontraba cansada, pues no había pegado ojo en toda la noche. Sin embargo no eran las amenazas del hombre de la noche anterior lo que no me dejaba dormir, a parte de eso estaban también todas las dudas que rondaban en mi cabeza ¿El Señor - A está relacionado con el robo? ¿Por qué estaba espiando por la ventana? ¿A quién le entregó Alissa el maletín? ¿Quién le había encargado que lo robase? ¿Y a qué precio? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿La Señora Beatriz y la modelo Alexa están realmente implicadas?
Eran demasiadas preguntas que parecían que jamás serían respondidas.
Me levanté confundida y me vestí para ir al insti: botas negras, pantalones pitillo, una camiseta blanca y un bonito foulard. 
Cuando bajé a la cocina para tomar el desayuno mis padres me miraron preocupados y Courtney rompió el silencio e intentó animarme, me dijo que no me pasaría nada, que la policía lo tenía todo bajo control y mi hermano David puso rápidamente la tele. Salía una joven periodista, tras ella se veía la agencia y a su lado estaba el jefe de policía que había estado aquí el día anterior.
-         ¿Han encontrado ya al ladrón, al señor que amenazó a aquellos niños?
-         Siento la noticia, pero no. Estuvimos persiguiéndole un rato y luego desapareció en la espesa niebla de la noche. Mandamos a muchos hombres, pero no le encontramos, por lo que aviso a Nicole, a sus amigos y su familia que tengan cuidado, que no caminen solos durante unas semanas, que vayan acompañados de un adulto en todo momento, y por ahora seguiremos investigando.
-         Bien, gracias. Esto es todo lo que se sabe por ahora del pequeño incidente que sucedió ayer por la noche, más noticias a las tres.
-         Tengo mucho miedo – dije cuando terminó.
-         Tranquila, cariño, iremos contigo en todo momento.
-         ¡Eso! Y quien se atreva a hacerte algo, le daré su merecido – me dijo mi hermano sonriéndome.
Mis padres me llevaron en coche al instituto y me despedí de ellos en la puerta principal, a un paso de entrar.
Cuando divisé a la panda, les vi rodeados de gente de nuestra edad, pero también había niños más pequeños, cuando llegué hasta ellos descubrí lo que ocurría. Los niños les estaban acribillando a preguntas, sobre todo a Zoé:
-         ¿Te apuntó con una pistola de verdad? – preguntó una chica.
-         Sí, lo hizo.
-         ¿Te agarró muy fuerte del cuello?
-         ¿Pasaste mucho miedo?
Cuando llegó la hora del patio nos reunimos a escondidas para que nadie preguntara.
-         ¿Habéis visto las noticias esta mañana? – preguntó Alice.
-         Sí, estoy muerta de miedo – dije yo.
-         Yo también.
De pronto unos disparos retumbaron por todo el instituto.
Los profesores nos ordenaron que nos metiéramos dentro rápido. La policía no tardó en venir y vimos al Señor A intentando meterse en el edificio de las clases, sacó una porra y empezó a dar fuertes golpes a las ventanas de cristal hasta que consiguió estar dentro.
-         ¡Que la hija de Annabelle salga de aquí o sino disparo!
-         ¿Dónde se ha metido Nicole? – le preguntó Alice a Brigitte susurrando.
-         Ni idea, ¿no creerás que…?
-         ¡Mirad! – gritó Mark de repente.
Todos se giraron y miraron por la ventana, vieron al Señor A irse en una furgoneta y llevaba a alguien a la espalda ¡era yo! Cuando me metió en la furgoneta, tenía la respiración entrecortada, olía a tabaco, vi a alguien que me apuntaba con un cuchillo, no era el Señor - A, él estaba conduciendo, era una mujer ¿pero quién? Y justo cuando me estaba acercando el cuchillo, y la primera gotita de sangre cayó al suelo, oí algo como…

martes, 1 de mayo de 2012

La Panda de Nicole: El robo del maletín - Capítulo 15


15. El “Señor - A”
Salimos en pijama y comenzamos a perseguir al ladrón por las calles. Hacía frío, pero entrábamos en calor cuando corríamos.
De repente tropecé con una piedra del camino y todos se pararon y se giraron hacia mí.
-         ¡Ignoradme, seguid al ladrón! – les grité con lo poco que me permitían mis fuerzas.
Me había hecho una profunda herida y Alice me acompañó a casa para echarme alcohol y ponerme una tirita.
-         Gracias por ayudarme.
-         ¿Qué dices? ¡Para eso están las amigas! ¿no?
-         Y… ¿recuerdas algún rasgo del señor de la ventana?
-         Bueno, aunque mis recuerdos están un poco borrosos, si recuerdo que estaba calvo, tenía bigote y llevaba puestas unas gafas de sol absurdas. ¡Ah,  y también una gabardina con una enorme letra bordada, si no recuerdo mal, era una “A” gigante.
-         ¿Crees que podría ser la inicial de su nombre?
-         Puede que sí.
-         Veamos…André, Ange, Anthony, Antoine, Antonin, Antony…
-         ¡Hay demasiados nombres franceses masculinos que empiezan por a!
-         Una cosa…
-         ¿Qué pasa Nicole?
-         Que no sabemos si el señor es de Francia, de Italia, de Alemania ¡o incluso puede haber viajado desde América o Asia!
-         Tienes razón. No tenemos nada que demuestre que es de nacionalidad francesa, por lo que ahora es todavía más difícil. A ver, a ver… yo doy clases de español, yo sé muchos nombres españoles, por ejemplo Adrián, Álvaro, Andrés, Ángel…
-         Esto va a ser más difícil de lo que pensaba y tengo el presentimiento de que ese señor está relacionado con el robo del maletín.
-         Es verdad, yo también lo pienso. Podemos llamarle hasta que descubramos su nombre “Señor - A” ¿te parece bien?
-         ¡Por mí perfecto! Por cierto nos hemos olvidado de los chicos ¿vamos a buscarles?
Y justo cuando dije esto, se oyeron disparos en la calle y muchos gritos. Salimos corriendo a la calle y el Señor A estaba allí, con Zoé agarrada del cuello y la pistola en mano mientras gritaba todo el rato: “¡Manos arriba o disparo a la chica!”
Alice y yo no sabíamos que hacer y fue cuando el Señor A nos vio y también nos apuntó con su pistola. Estábamos en un gran aprieto, todos estábamos quietos y a pesar de ser allí un total de 11 personas, no se oía ni el zumbido de una mosca, las calles se hallaban desiertas, la gente dormía plácidamente en sus casas y cuando me entró terriblemente el pánico fue cuando me acordé de algo, que me tranquilizó enormemente: Tenía la estupenda suerte de ser vecina de los Bureau, en el que estaba el padre (el señor que nunca duerme), la madre (tampoco duerme, pero además de eso está siempre mirando por la ventana a ver qué hacemos) y luego está el niño que está todos los días lanzando piedrecitas por la ventana, así que nos podrían haber visto de sobra, aún así mi momento de esperanza se estropeó cuando el Señor - A empezó a hablar:
-         Bien niños, sabéis que estaba mirando por la ventana de vuestra casa y he amenazado con la pistola a vuestra amiga y me habéis visto irme corriendo y supongo que se lo contareis todo a la policía, a no ser que me encargue de vuestra amiguita o de cualquiera de vosotros, ya sé que en esta casa vive Annabelle, pero me gustaría saber quien es su hija y cuando lo sepa vendré a secuestrarte. Claro que nada de esto tiene por qué ocurrir si os portáis bien y no abrís la boca ¿lo habéis entendido todos?
-         Sí – respondimos.
-         Bien, pues ahora ¡largo!
Y se fue corriendo con la pistola todavía en mano.
Justo entonces la policía vino y nos preguntó, dudamos en responder pero fuimos valientes y le dijimos por donde se había ido y que aspecto tenía.
-         Así que encima os ha amenazado ¿eh? Pues cuando le encontremos va a estar un tiempo en la cárcel y habrá que averiguar qué quería de tu madre y por qué espiaba por la ventana – me dijo el jefe de policía – Y por cierto, ¿no habías pensado que podría estar perfectamente relacionado con el famoso robo del maletín de los diseños?
-         Sí, mi amiga y yo lo habíamos supuesto, ya que mi madre es la principal sospechosa.
-         En fin, no tenéis de que preocuparos, mañana es posible que veáis al tipo este en las noticias y ahora voy a contarle a tus padres y hermanos todo lo ocurrido.
-         Gracias agente.
Estoy segura que durante toda la noche la panda no pegó ojo, como yo, estábamos preocupados aunque el agente nos hubiera dicho que no debíamos estarlo, y yo no me creería a salvo hasta que no viera al día siguiente el informativo en las noticias…

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